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La Subida al Veleta es una prueba organizada año tras año por el Club de Atletismo Maracena de Granada. Sus 50 km de longitud, sus 2.300 m. de desnivel y lo imprevisible de la meteorología le han hecho ganarse el calificativo de "la carrera más dura de Europa" y "una de las más duras del mundo".
En esta carrera puede participar cualquier corredor o corredora que tenga una buena forma física. No tiene premios en metálico, pero sí que hay un trofeo para cada uno de los participantes que lleguen a meta.
La prueba sale desde el centro de Granada capital y acaba en lo alto del Pico Veleta, en Sierra Neveda. Todo el recorrido está plagado de avituallamientos líquidos y sólidos, con lo que no es necesario que uno se lleve nada más que lo puesto y unas buenas piernas para afrontar el gran reto que se le pone por delante.


TENÉIS MUCHA MÁS INFORMACIÓN EN LA WEB OFICIAL DE LA PRUEBA:
www.subidaveleta.com.es

por Óskar Correbirras.
Supongo que, cuando esto vea la luz, habrá cientos de crónicas y comentarios de lo que fue la XXVII Subida al Veleta 2.011. Por ello, y sumado a mi escasos conocimientos técnicos, prefiero hacer un relato más personal de lo que fue para los Correbirras y para mi en particular la edición de este año, primer Veleta en el que participamos con nuestro club, y por supuesto, en el que he corrido yo.
Toda esta locura comenzó hace unos meses cuando, entre las risas y las euforias posteriores a una comida post-carrera, a algunos descerebrados del club (prefiero no dar nombres) se les ocurrió la "maravillosa" idea de inscribirse a esta prueba. Luego vinieron las insistencias de nuestro gran maestro Moratinos a favor de que lo acompañáramos y, por supuesto, los intentos de disuasión de nuestras familias y de muchos compañeros corredores que decían que estábamos locos y que íbamos a morir en el intento. Yo casi llegué a creérmelo, pero por suerte, confié más en mi instinto y me apunté al infierno.
Después de días y días de agonía hasta la llegada del gran fin de semana, nos vemos en Granada, sentados en una terraza y pensando en la que se nos viene encima a la madrugada siguiente. El equipo veletero estaba compuesto en este momento por Raúl, Gaby, Salvi, Anita y Óskar (el que suscribe), que nos enfrentábamos a los 50 kilómetros, y Dani y Llebrés que se decantaron por iniciarse con la Mini-Subida de 11 kilómetros. Tras las tapitas de rigor y unas cervezas (pocas) nos retiramos a descansar (o al menos a intentarlo). Por la tarde acudimos a la cita en el Hotel Real de la Alhambra para recoger nuestros dorsales, intercambiar impresiones y saludar a la gente que hacía tiempo que no veíamos.
Este momento sirvió para que el club virtual de ultrafondo NUELPA viera reunido en persona al mayor número de miembros que ha conseguido juntar físicamente desde su reciente creación. Nos engalanamos con nuestras camisetas conmemorativas y rendimos homenaje y pleitesía a nuestro presidente y fundador José Moratinos. Abrazos, risas y más risas hicieron que la prensa local se interesara por nosotros y pasamos a formar parte así de las crónicas noticieras del día siguiente.
Unas horas después, a las 5 de la mañana, sonó el despertador y cambiamos la posición horizontal por la vertical, las sábanas por las mallas y zapatillas, y los sueños por una dura realidad que ya era inminente. Ataviados con nuestras mejores galas dirigimos nuestros pasos al Paseo del Salón, donde estaba situado el arco de salida. Allí intercambiamos impresiones con otros amigos y conocidos, depositamos en el microbús de la organización una mochila con algo de ropa de abrigo (por si llegábamos vivos a la cima) y nos dispusimos para el sacrificio bajo un sol que tímidamente comenzaba a despuntar por el oscuro horizonte. El disparo de salida nos acabó de despertar y comenzamos nuestro periplo hacia la gloria... o el infierno.
No os voy a aburrir relatando los 50 kilómetros con pelos y señales, quien quiera saberlo que lo pruebe en sus carnes. Solo decir que el recorrido es escalofriante: una sola cuesta que te hace fuerte... o te mata. El paisaje es espectacular, el ambiente extraordinario, hay mogollón de avituallamientos tanto de agua como de frutas diversas y bebidas isostónicas. Vas continuamente acompañado de otros corredores, de vehículos de la organización, de espectadores, de ciclistas... Cuando llegas a Pradollano comienza la nieve, el paisaje lunar, la ausencia de vegetación...pero a cambio hay cada vez más público que te infunde nuevos ánimos. Pasa las barreras y el asfalto se vuelve rudimentario, desgastado por las nieves casi eternas. Aquí comienza la recta final y el calvario de los corredores que intentan superar alguna marca. Sudor y lágrimas se funden con el aguanieve que chorrea por las cunetas, y los osados excursionistas que han ido a pasar la mañana del domingo te advierten de lo poco que te falta....todavia!
A la altura del kilómetro 42,5 mi compañero Salvi y yo tuvimos el honor de celebrar nuestro cambio de rango en el mundo del atletismo. Hasta unos minutos antes éramos mediofondistas aficionados, pero a partir de ese momento y por el resto de nuestras vidas nos convertimos en ultrafondistas, al igual que los 300 y pico corredores que acabaron coronando la cima de la cuarta cumbre más alta de España. Pero aún nos faltaban más de 7 eternos kilómetros hasta poder descansar. La carretera parecía hacerse cada vez más empinada, pero era mentira, lo que ocurría es que nuestras piernas estaban cada vez más hartas de correr, trotar, caminar y finalmente casi reptar por la montaña.
La llegada a la meta se produjo justo en el momento en que ya no podíamos mover las piernas ni un milímetro más, es decir, cuando llevábamos 7 horas y 6 minutos pateando la carretera. O aparece el arco o nos volvemos a Granada de nuevo, porque ya estaba bien la broma, hombre! Entre aplausos y vítores, Salvi y yo pasamos por el último control y cerramos una página de nuestra historia colocando la bandera naranja en lo alto de Sierra Nevada. En años posteriores vendrán otros Correbirras que nos harán sombra, eso no lo dudo (y confío en que así ocurra), pero nosotros dos tendremos el orgullo de poder decir que fuimos los primeros de este club en conseguirlo. A los pocos minutos divisamos en la lejanía la figura de Anita, la tercera heroína del Veleta, y muy poco después hicieron su aparición Gaby y Raúl. Y justo cuando empezábamos a preocuparnos por su tardanza vimos llegar a nuestro guía espiritual: José Moratinos, que este año ha incrementado en unos minutos su tiempo pero que cuenta en su haber con tres ediciones consecutivas finalizadas con éxito en esta dura empresa. A ver quién se come eso!
¿Ya estábamos todos? pues qué esperamos para bajar a tomarnos las cervezas!!!
Y a todo esto, aún no he comentado nada de la 7ª protagonista del Veleta. Con la cámara colgando al cuello y un bocadillo de queso en la mochila, nuestra reportera Pilar se hizo los mismos 50 kilómetros (o más) que nosotros, solo que utilizó para ello el coche a veces, otros ratos las piernas, otras recurrió al auto-estop, otras suplicando al microbús que la llevara un par de kilómetros, y correteando y saltando en las demás ocasiones. Sin ella, sin su pericia con la cámara y sin su habilidad para resolver situaciones complicadas, hubiera sido imposible que tuviérais imágenes de la aventura veletera. Por eso insisto en que fue la 7ª de los "Héroes del Veleta", aunque no aparezca en las clasificaciones.
Una vez de vuelta al campamento base en Pradollano nos dimos una reconfortante ducha y recogimos nuestros preciados trofeos. Y ya poco más nos quedaba por hacer que no fuera tomarnos unas doscientas jarras de cerveza y algunos alimentos sólidos para acompañar. El cuerpo nos lo pedía y la verdad es que nos lo merecíamos. Así que recogimos a nuestras familias que nos esperaban a escasos 11 kilómetros de la meta (ellos también se pegaron su buena jornada veletera), nos juntamos con Llebrés y Dani que habían terminado hacía bastante rato la Mini-Subida, y con Ginés y su gente que finalizaron la prueba antes que nosotros (los de la Mota son más fuertes, hay que reconocerlo) y hala... de cabeza al bar!!
Pero es que para colmo, el resto de Correbirras tampoco han estado parados este fin de semana. Al cierre de estas líneas tenemos constancia de que, el mismo día, Fausto coronó a su vez el pico más alto de Cantabria Oriental en el III Trail Rae Cantabria (Castro Urdiales), Doris quedó la primera clasificada en "Veteranas A" en Las Tres Leguas de Villamalea (Albacete) y Lidia quedó primera clasificada en "Veteranas D" en el Cross de Urbanova (Alicante) . Toma castaña con nuestra gente!!
En fin, que aquí acaba el relato de nuestras hazañas. Pido disculpas si os he aburrido con tanta palabrería, pero si os ha picado la curiosidad os recomiendo que lo probéis en vuestras carnes. Nosotros ya estamos preparando la del año que viene, y no solo eso, sino que se rumorea por ahí que algún insensato (no quiero decir nombres que está muy feo eso de señalar) ya está urdiendo la trama de alguna aventura con más kilómetros. Yo solo pido que el orujo que se está bebiendo esta mente pensante sea de baja graduación, porque si no ya podemos ir encomendándonos al santo que más devoción nos despierte...
Y que el destino nos coja confesados!!!!

- NOTA -
Esta aventura ha estado siempre dedicada de corazón a tod@s nuestr@s sompañer@s de carreras, pero sobre todo a l@s miembr@s de nuestro Club Correbirras, tanto a l@s que apostaron desde el principio por nosotr@s como a l@s que no daban un duro por la empresa.
Os queremos a tod@s, de verdad de la buena!!!
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